La banca española es en general bastante accesible para los residentes de la UE con la documentación correcta. El reto para los expatriados no es el sistema en sí, sino el vocabulario: los bancos españoles usan términos específicos para productos y procesos habituales, y en muchas sucursales no te van a atender en inglés, ni siquiera en las ciudades grandes.

Aquí está el vocabulario que necesitas para abrir una cuenta, entender tu extracto y desenvolverte en las situaciones bancarias habituales en España. Conviene leerlo con un ojo puesto en las comisiones: en España se paga por cosas que en otros países son gratis, así que saber lo que cuesta un término es tan útil como saber lo que significa.

Esta es la versión monolingüe: cada término se explica en español, sin traducción, pensada para estudiantes de nivel B1 o superior. Si el español es tu lengua materna, encontrarás el mismo artículo con traducción en inglés, alemán, francés, italiano y portugués.

Abrir una cuenta

Cuenta corriente — la cuenta del día a día: la que recibe la nómina, paga los recibos y lleva asociada la tarjeta. En España es la cuenta por defecto y casi todo lo demás cuelga de ella. Ojo si vienes de América: en México la equivalente se llama cuenta de cheques, y en Argentina cuenta corriente es más bien la cuenta de empresa con descubierto, mientras que la de los particulares es la caja de ahorro.

Cuenta de ahorro — cuenta pensada para dejar dinero parado, sin tarjeta ni recibos domiciliados. En la práctica española la diferencia con la corriente casi ha desaparecido: los intereses son mínimos y muchos bancos ya ni la ofrecen por separado. Y no la confundas con una caja de ahorros, que en España no es una cuenta sino un tipo de entidad bancaria.

Cuenta conjunta — cuenta con dos o más titulares, cada uno con los mismos derechos sobre el dinero. Distingue titular de autorizado: el autorizado puede mover el dinero, pero no es dueño de la cuenta ni puede cerrarla. Es la diferencia que decide quién hereda el saldo y quién responde de un descubierto.

Apertura de cuenta — el trámite de abrir la cuenta: firmar el contrato y entregar la documentación. Es la palabra del papeleo. En la ventanilla tú dirás quiero abrir una cuenta; apertura la leerás después en el contrato y en el folleto de comisiones.

Para abrir una cuenta corriente en España, normalmente necesitas:

  • DNI (documento nacional de identidad español, para ciudadanos españoles) o NIE (Número de Identidad de Extranjero) — el número de identificación para extranjeros, necesario para casi todas las transacciones financieras y administrativas. Obtener tu NIE cuanto antes es fundamental.
  • Pasaporte — para los residentes no comunitarios sin DNI español.
  • Justificante de domicilio — prueba de domicilio (una factura de suministros, contrato de alquiler o certificado de empadronamiento).

Cuenta para no residentes — cuenta cuyo titular no tiene su residencia fiscal en España. Los ciudadanos de la UE y los extranjeros no comunitarios sin residencia española pueden abrirla, aunque con más restricciones que una cuenta de residente y, casi siempre, con más comisiones: el banco te cobra por el certificado de no residencia, que además hay que renovar cada dos años. En cuanto tengas la residencia, pide que te la conviertan.

Número de cuenta / IBAN — el identificador único de tu cuenta. El IBAN español tiene 24 caracteres: ES, un código de control de dos dígitos y veinte dígitos más. Es el dato que das para cobrar la nómina o domiciliar un recibo, y el que te van a pedir una y otra vez. Al formato antiguo, esos veinte dígitos sin el ES delante, se le llamaba CCC, y todavía hay impresos y personas que lo piden así.

Tu extracto

Extracto de cuenta / Estado de cuenta — el listado de los movimientos de un período, con el saldo al principio y al final. En España se dice extracto prácticamente siempre; estado de cuenta se entiende, pero suena a traducción o a español de América, donde sí es la forma corriente.

Saldo — el dinero que hay en la cuenta en un momento dado. Cuando es negativo, en el habla corriente se dice que estás en números rojos.

Saldo disponible — lo que puedes gastar ahora mismo, que no siempre coincide con el total: las compras con tarjeta se retienen antes de contabilizarse. En la app verás los dos, saldo contable (o saldo actual) y saldo disponible; el que manda para no quedarte en descubierto es el disponible.

Abono / Ingreso — dinero que entra en la cuenta. Cuidado con ingreso, que tiene tres vidas: es el apunte que ves en el extracto, es la acción de meter efectivo por ventanilla o por cajero (hacer un ingreso) y, en plural, son tus ingresos, es decir, lo que ganas. Para lo segundo, en América se dice depósito.

Cargo — dinero que sale de la cuenta: la compra con tarjeta, el recibo de la luz, la comisión del banco. El verbo es cargar en cuenta. No lo confundas con cobro, que es lo mismo visto desde quien recibe el dinero, y ten presente que fuera del banco cargo significa puesto de trabajo.

Transferencia — envío de dinero de tu cuenta a la cuenta de otra persona. Distínguela del traspaso, que es mover dinero entre cuentas tuyas del mismo banco: el traspaso es inmediato y gratuito, mientras que la transferencia puede tardar y, si la ordenas en la oficina en vez de por la app, es de las operaciones por las que más se cobra comisión.

Domiciliación bancaria — una instrucción de domiciliación. Facilitas tu IBAN a una empresa (suministros, propietario, etc.) y la autorizas a cargar en tu cuenta. El equivalente español de un mandato SEPA.

Orden permanente — una orden permanente; una transferencia recurrente configurada por ti para enviar el mismo importe a la misma cuenta regularmente.

Comisiones — lo que el banco te cobra por mantener la cuenta o por cada operación. Es la palabra clave de toda la banca española, y la que hay que buscar antes de firmar nada: pide el folleto de comisiones, que por ley tiene que estar a tu disposición. No es la comisión que se lleva un comercial por una venta, y tampoco es lo mismo que el interés, que es lo que se paga por el dinero prestado.

Comisión de mantenimiento — la cuota que cobra el banco solo por tenerte la cuenta abierta, normalmente cada mes o cada trimestre, y que sumada al año no es poco dinero. Casi todos los bancos la quitan si cumples ciertas condiciones: tener la nómina domiciliada (vale también una pensión o un ingreso mensual mínimo), domiciliar un par de recibos, usar la tarjeta un número mínimo de veces al trimestre o mantener un saldo medio. Esa es la pregunta que hay que hacer en la oficina: no cuánto cuesta la cuenta, sino qué tienes que hacer para que salga a cero.

Cajero automático (ATM) — la máquina para sacar dinero y, en muchos bancos, también para ingresarlo. El verbo normal es sacar dinero; en el extracto el apunte aparecerá como retirada o reintegro. Usar el cajero de otro banco suele llevar comisión, y puede aparecer dos veces, la del dueño del cajero y la del tuyo, así que lee el aviso que sale en pantalla antes de aceptar.

Tarjetas

Tarjeta de débito — la tarjeta que descuenta el importe de tu cuenta en el acto. Si no hay saldo, la operación se rechaza, y por eso es la opción segura para no acabar en descubierto, es decir, con la cuenta en negativo: en España eso se paga caro, porque se suma una comisión por descubierto a los intereses. Es la tarjeta que lleva casi todo el mundo aquí.

Tarjeta de crédito — la tarjeta con la que paga el banco por ti y te lo cobra después. Aquí está la trampa española: la modalidad habitual es el pago a fin de mes, que te carga todo de golpe y no genera intereses, pero muchos bancos ofrecen —o dejan activado— el pago aplazado o revolving, en el que pagas una cuota fija y el resto acumula intereses altísimos. Antes de usarla, comprueba en la app en qué modalidad está.

Tarjeta de prepago — tarjeta que solo gasta el dinero que le hayas cargado antes. No exige nómina ni historial con el banco, así que sirve para quien todavía no tiene cuenta de residente, o para comprar por internet sin exponer la cuenta principal. Suele tener comisión de emisión y a veces de recarga.

PIN — se usa igual que en inglés.

Pago sin contacto / Pago sin tocar — pagar acercando la tarjeta o el móvil al datáfono, sin introducirla. En la calle casi nadie dice sin contacto: se dice contactless, y el datáfono te dirá acerque su tarjeta. Por debajo de cierto importe no te pedirá el PIN.

Límite de crédito — el máximo que puedes gastar con la tarjeta de crédito antes de liquidar. No lo confundas con el límite diario, que es el tope que puedes sacar o pagar en un día con la de débito: ese lo cambias tú desde la app, mientras que el de crédito hay que pedírselo al banco.

Extracto de tarjeta — el detalle de los movimientos de la tarjeta de crédito de un período. Es el documento; el cobro que llega después a tu cuenta corriente es la liquidación.

Liquidación de tarjeta — la liquidación mensual del saldo de tu tarjeta de crédito.

Transferencias y pagos

Transferencia SEPA — una transferencia en la zona euro, procesada a través del sistema SEPA.

Transferencia internacional — envío de dinero fuera de la zona SEPA, tramitado por la red SWIFT. Es donde más se paga: comisión de emisión, posibles gastos del banco intermediario y del receptor y, sobre todo, el margen que el banco se queda en el cambio de divisa. Al ordenarla te preguntarán quién asume los gastos (compartidos, a cargo del ordenante o del beneficiario); esa casilla decide cuánto llega al otro lado.

Bizum — una aplicación de pago instantáneo española muy extendida, similar a Revolut Pay o PayNow. Vinculada a un número de móvil español y a una cuenta corriente; extremadamente popular para dividir gastos, pagar a profesionales y transferencias entre particulares. La mayoría de las cuentas bancarias españolas incluyen acceso a Bizum.

Recibo domiciliado — una instrucción de domiciliación de una empresa (tu factura del teléfono, la electricidad, etc.).

Adeudo SEPA — una domiciliación bancaria SEPA.

Productos bancarios

Depósito a plazo fijo — producto en el que dejas una cantidad inmovilizada durante un tiempo pactado a cambio de un tipo de interés fijo. En los folletos lo verás abreviado como IPF, imposición a plazo fijo. Si lo cancelas antes de tiempo suele haber penalización, así que el plazo es un dato tan importante como el interés.

Depósito a la vista — una cuenta de ahorro de acceso inmediato.

Fondo de inversión — producto en el que tu dinero se junta con el de otros ahorradores y lo gestiona una entidad, que lo invierte en bolsa, deuda u otros activos. En un fondo no eres accionista, eres partícipe, y lo que tienes son participaciones. La particularidad española que conviene conocer: puedes hacer un traspaso de un fondo a otro sin tributar mientras no reembolses el dinero.

Plan de pensiones — producto de ahorro privado para la jubilación, con el dinero bloqueado hasta que te jubiles salvo en supuestos tasados (paro de larga duración, enfermedad grave). Sigue siendo popular en España porque las aportaciones reducen tu base imponible del IRPF (el impuesto sobre la renta), aunque el límite anual de aportación se ha ido recortando mucho. No lo confundas con el plan de jubilación, que es un seguro y se rige por otras reglas.

Hipoteca — el préstamo con el que se compra una vivienda, garantizado con la propia vivienda. En rigor la hipoteca es la garantía y el préstamo se llama préstamo hipotecario, pero nadie habla así: se dice pedir una hipoteca y pagar la hipoteca. Llevártela a otro banco tiene su propio nombre, subrogación.

Préstamo personal — dinero que el banco te presta sin más garantía que tu firma y tus ingresos, a devolver en cuotas fijas. Como no hay un bien detrás que responda, el interés es bastante más alto que el de una hipoteca y el plazo mucho más corto.

Préstamo al consumo — el préstamo personal destinado a una compra concreta: el coche, la reforma, el máster. Muchas veces no lo firmas en el banco, sino en la propia tienda o en el concesionario a través de una financiera; compara siempre la TAE de esa oferta con la de tu banco antes de aceptarla.

TAETasa Anual Equivalente, el equivalente español del APR (Annual Percentage Rate). La divulgación legal del coste anual real del crédito.

Tipo de interés — el precio del dinero en porcentaje anual: lo que pagas si te lo prestan, lo que cobras si lo prestas tú. En España se dice tipo; en América se dice tasa de interés, y en España tasa suena más bien a impuesto o a tarifa pública. El tipo nominal no es lo que acabas pagando de verdad: para eso está la TAE.

Tipo fijo / tipo variable — el interés se mantiene igual durante toda la vida del préstamo, o se revisa cada cierto tiempo. En una hipoteca variable el tipo se calcula como Euríbor + diferencial y se revisa cada seis o doce meses, de modo que la cuota te sube y te baja. Existe además la mixta, fija los primeros años y variable después.

Euríbor — el tipo de interés interbancario del euro, el índice al que están referenciadas la mayoría de las hipotecas españolas a tipo variable. Se publica mensualmente; las hipotecas a tipo variable toman como referencia el Euríbor a 12 meses.

Situaciones habituales

"Me gustaría abrir una cuenta corriente."

"¿Tiene comisión de mantenimiento?"

"Necesito hacer una transferencia a..."

"¿Cuál es el IBAN para domiciliar un recibo?"

"No reconozco este cargo en mi extracto."

"Quiero reclamar este cobro."

La banca española está conectada con todos los demás aspectos de la vida como expatriado en España — desde pagar tu alquiler hasta cobrar tu nómina. El vocabulario anterior cubre desde la apertura inicial hasta el extracto mensual. Conoce los términos y el sistema se vuelve sencillo.


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