Quien se muda a Hungría descubre enseguida que hay un solo documento del que depende todo lo demás: la lakcímkártya, la tarjeta de domicilio. Sin ella no hay cuenta bancaria, ni contrato de telefonía, ni número fiscal, ni alta en la seguridad social. Y la tarjeta solo aparece si tu arrendador colabora.
El trámite se hace en el Kormányablak, la "ventana del gobierno", una especie de oficina de atención ciudadana donde se juntaron varias administraciones bajo un mismo techo. Los húngaros mayores y la mitad de las indicaciones que te den por la calle siguen diciendo Okmányiroda, que era el nombre del organismo anterior. Las dos palabras señalan el mismo edificio.
Una advertencia antes de la lista, porque las letras húngaras engañan a cualquiera que llegue leyendo con ojos españoles. La s suena como la sh inglesa; la sz, en cambio, es nuestra s de siempre. La cs es una ch española y la zs es el sonido de la j francesa de jour, muy parecido a la y porteña de yo. La gy es una d y una y pegadas, como si dijeras diario muy rápido; la ny es exactamente nuestra ñ y la ly es una y. La c se lee ts. La z es una s zumbante, la de desde o mismo, nunca la z española. La h se pronuncia siempre, aspirada y suave, más floja que nuestra j. La ö y la ü no existen en español: para la ö pon la boca como para una o y di una e; para la ü, boca de u diciendo una i. Y el acento cae siempre en la primera sílaba, sin excepciones. Las tildes de estas transcripciones marcan justamente eso.
La oficina y el camino hasta ella
Kormányablak (kór-mañ-ablak): literalmente "ventana del gobierno". El punto de entrada para casi cualquier gestión.
Okmányiroda (ók-mañ-iroda): "oficina de documentos". Oficialmente suprimida, lingüísticamente muy viva.
Időpontfoglalás (ídö-pont-foglalásh): la reserva de cita. Se hace por internet, y en Budapest las citas de los distritos populares vuelan.
Sorszám (shór-sam): el número de turno.
Ügyintéző (üdy-intézö): el tramitador, la tramitadora. La oirás mucho, porque el aviso te manda a una persona concreta y no a una ventanilla cualquiera.
Ügyfélszolgálat (üdyfél-solgálat): la atención al público, la zona de mostradores.
Tus documentos
Útlevél (út-levél): el pasaporte. Literalmente "carta de camino".
Személyi igazolvány (seméyi igazolváñ): el documento de identidad. Casi siempre se abrevia como személyi.
Lakcímkártya (laktsím-kártya): la tarjeta de domicilio. El papel alrededor del cual gira todo lo que pasa en ese edificio.
Lakcímbejelentő lap (laktsím-beyelentö lap): el formulario de alta de domicilio.
Befogadó nyilatkozat (béfogadó ñilatkozat): la declaración de acogida del propietario o arrendador. Y aquí está la piedra en el camino: la persona a la que pertenece la vivienda tiene que declarar por escrito que puedes vivir allí, y firmarlo. Muchos arrendadores no conocen el formulario o dudan al verlo. Aclara esto antes de pedir la cita, no después.
Bérleti szerződés (bérleti serzödésh): el contrato de alquiler.
Adóazonosító jel (ádó-azonoshító yel): el número de identificación fiscal. Lo necesitas para cualquier empleo.
TAJ-szám (táy-sam): el número de la seguridad social, sin el cual no hay cita médica que valga.
Regisztrációs igazolás (réguistrátsiósh igazolásh): el certificado de registro, el documento que corresponde a los ciudadanos de la Unión Europea. Si tienes pasaporte español o de otro país de la UE no solicitas un permiso de residencia en sentido clásico, sino que registras un derecho que ya tienes. Si eres nacional de un tercer país, lo tuyo es otro papel y otro procedimiento: el tartózkodási engedély (tartózkodáshi énguedéy), el permiso de residencia propiamente dicho, con requisitos y plazos distintos.
Los trámites
Kérelem (kérelem): la solicitud.
Bejelentkezés (béyelentkezésh): el alta, el registro.
Igazolás (igazolásh): el certificado. Palabra que te va a perseguir, porque en Hungría existe un certificado propio para casi cualquier situación imaginable.
Illeték (íleték): la tasa administrativa. Ojo con la doble ele: se pronuncia como una l larga, nunca como nuestra ll.
Bélyegző (béyegzö): el sello.
Aláírás (álá-írásh): la firma.
Eredeti (éredeti): el original. Másolat (másholat): la copia.
Érvényes (érvéñesh): válido. Lejárt (léyart): caducado.
Las palabras que ojalá no necesites
Hiánypótlás (híañ-pótlásh): la subsanación de documentos que faltan. La palabra que anuncia que vas a volver.
Hiányzik egy dokumentum (híañzik edy dokumentum): "falta un documento".
Elutasítva (élutashítva): denegado.
Fellebbezés (félebezésh): el recurso.
Jöjjön vissza (yöyön visa): "vuelva usted". Dicho con toda la amabilidad del mundo y aun así una mañana perdida.
Por qué esto rinde más que una app de traducción
El húngaro tiene fama de difícil y, en lo que toca a la gramática, la fama es merecida. Pero el vocabulario que decide cómo te va la vida cotidiana allí es reducido y se repite. Son unas pocas decenas de términos que aparecen en cualquier oficina del país, siempre los mismos, y ninguno de ellos figura en la página uno de un manual.
Vokabulo está hecho exactamente para eso: recoges las palabras que te salen al paso en tu vida y las aprendes en el contexto en el que te las vas a volver a encontrar. Húngaro directamente desde el español, sin pasar por el inglés, igual que en más de cien idiomas y en cualquier combinación.
Consigue Vokabulo: empieza gratis.