Grecia te recibe con dos siglas. El ΑΦΜ es el número fiscal; el ΑΜΚΑ, el de la seguridad social. Sin los dos no hay cuenta bancaria, ni contrato de alquiler, ni contrato de trabajo, ni consulta médica que te acepte. Los dos se sacan en los primeros días, no en algún momento indefinido.

Hay dos particularidades que nadie te avisa. La primera es el παράβολο: las tasas administrativas se pagan por regla general antes y por internet, a través del sistema e-Paravolo, y tú llegas a la ventanilla con un código. Poner billetes sobre el mostrador no suele funcionar. La segunda es la υπεύθυνη δήλωση, la declaración responsable. Es la herramienta universal de la administración griega, te la van a pedir una y otra vez, y hoy se puede emitir en formato digital desde gov.gr.

También conviene decir qué tipo de papel te toca a ti, porque no es el mismo para todo el mundo. Si tienes pasaporte de un país de la Unión Europea, lo que solicitas es la βεβαίωση εγγραφής, el certificado de registro, que documenta un derecho que ya posees. Si eres nacional de un tercer país, el documento se llama άδεια διαμονής, el permiso de residencia, y el procedimiento es otro, con más requisitos y más plazos.

Sobre la pronunciación, la noticia es mejor de lo que esperas. El alfabeto griego se aprende en poco tiempo y compensa de inmediato, porque a partir de ahí lees rótulos, formularios y pantallas de turnos. Y varios sonidos que a otros extranjeros les cuestan sangre a ti te salen ya hechos: la δ es exactamente la d de nada o de cada, esa d blanda que hacemos entre vocales sin darnos cuenta; la χ es nuestra j de caja; la θ es la z de zapato tal como suena en España, es decir, la lengua entre los dientes, y si tu z suena como una s, piensa en el th del inglés think. La γ es la g suave de lago, y delante de e o de i se convierte en una y. La β es una v hecha con los dientes sobre el labio. En las transcripciones de abajo escribimos z para la θ y j para la χ.

La oficina y el camino hasta ella

ΚΕΠ (kep): Κέντρο Εξυπηρέτησης Πολιτών, el centro de atención al ciudadano. La primera dirección para casi todo y bastante más agradable que su fama.

ΔΟΥ (dói): Δημόσια Οικονομική Υπηρεσία, la delegación de Hacienda. Aquí sale el ΑΦΜ.

ΑΑΔΕ (a-a-dé): la agencia tributaria independiente, bajo cuyo paraguas trabajan las ΔΟΥ.

gov.gr: el portal estatal en línea. Una pieza de software administrativo sorprendentemente buena.

Ραντεβού (randevú): la cita. Igual que en turco, tomada del francés.

Υπάλληλος (ipálilos): el empleado, la tramitadora. Ojo con la doble lambda: se lee como una sola l, nunca como nuestra ll.

Tus documentos

ΑΦΜ (afimí): Αριθμός Φορολογικού Μητρώου, el número fiscal. Nueve cifras.

ΑΜΚΑ (ámka): Αριθμός Μητρώου Κοινωνικής Ασφάλισης, el número de la seguridad social.

Διαβατήριο (diavatírio): el pasaporte.

Ταυτότητα (taftótita): el documento de identidad.

Βεβαίωση εγγραφής (vevéosi engrafís): el certificado de registro para ciudadanos de la UE. Para nacionales de terceros países, el papel equivalente es la άδεια διαμονής (ádia diamonís), el permiso de residencia.

Δικαιολογητικά (dikeoloyitiká): la documentación exigida. Palabra que oirás en cualquier oficina, casi siempre referida a lo que falta.

Υπεύθυνη δήλωση (ipéfzini dílosi): la declaración responsable. Véase más arriba, y cuenta con ella desde el principio.

Μισθωτήριο (miszotírio): el contrato de alquiler. Tiene que estar dado de alta electrónicamente ante Hacienda; si no lo está, para la administración sencillamente no existe.

Εκκαθαριστικό (ekazaristikó): la liquidación del impuesto sobre la renta. Se pide como justificante de ingresos.

Los trámites

Αίτηση (étisi): la solicitud.

Εγγραφή (engrafí): el registro, la inscripción.

Παράβολο (parávolo): la tasa administrativa y, por extensión, el justificante de haberla pagado. Genéralo antes por internet.

Πιστοποιητικό (pistopiitikó): el certificado.

Επικύρωση (epikírosi): la compulsa, la legitimación.

Υπογραφή (ipografí): la firma.

Σφραγίδα (sfrayída): el sello.

Αντίγραφο (andígrafo): la copia. Πρωτότυπο (protótipo): el original.

Las palabras que ojalá no necesites

Ελλιπή δικαιολογητικά (elipí dikeoloyitiká): documentación incompleta.

Λείπει ένα χαρτί (lípi éna jartí): "falta un papel".

Απορρίφθηκε (aporífzike): denegado.

Έληξε (élikse): caducado.

Ελάτε αύριο (eláte ávrio): "vuelva usted mañana". Rara vez hay que tomarlo al pie de la letra, pero nunca es buena señal.

Por qué esto rinde más que una app de traducción

Grecia es uno de esos países donde mucha gente de fuera vive a gusto y durante años y, a la vez, uno de aquellos en los que asombrosamente pocos pasan de la carta del restaurante. Casi nunca es cuestión de ganas: es que los cursos se quedan en las situaciones cotidianas mientras la vida cotidiana consiste, en realidad, en trámites. Estas pocas decenas de palabras cambian de raíz cómo se vive una mañana de oficina.

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